venres, 27 de xaneiro de 2017

Futuro lingüístico

    Según Tradulop, expertos en traducciones juradas, el traductor jurado es una figura que está teniendo mucha salida profesional por ser cada vez
más necesaria. Lo mejor de todo es que no puede haber intrusismo profesional, ya que solo los traductores nombrados pueden ejercer esta profesión.

     Además, ser traductor jurado no impide que se puedan realizar otros trabajos de traducción si se desea.

    Ser traductor jurado es una condición que se adquiere con la carrera de traducción o mediante un examen:

  • Si se egresado en Traducción, se puede lograr el nombramiento de traductor jurado cursando un número determinado de créditos de traducción jurídica.
  • Otra opción es superar el examen del Ministerio de Asunto Exteriores, que se celebra todos los años. Se puede ser traductor jurado siempre que se sea mayor de edad, se tenga la nacionalidad española o de cualquier Estado miembro de la Unión Europea y se esté en posesión de al menos el título español de diplomado universitario, ingeniero técnico, arquitecto técnico o equivalente, o bien algún título extranjero homologado.

Los que decidan presentarse al examen en España pueden hacerlo sabiendo que, por norma general, las pruebas son las siguientes:

    -La traducción de la lengua extranjera al español de un texto literario o periodístico;
    -La traducción del castellano a una lengua extranjera de un texto literario o periodístico;
    -La traducción al castellano de un texto jurídico o económico, haciendo uso de un diccionario como apoyo;
    -Si se superan estas tres pruebas, para poder valorar la capacidad de comprensión y expresión oral de la lengua extranjera, se realiza un resumen oral de un texto escrito.

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